El hombre y la Tierra

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El sector agrario, medio de vida de muchos inmigrantes

Posted by bernabelen en diciembre 2, 2008

La crisis en la construcción, deja protagonismo al trabajo en el campo

Saturados por los números que aparecen en telediarios y diarios impresos relativos a la cifra de inmigrantes que llegan a nuestro país para dedicarse, en la mayoría de casos, a la recogida o siembra de cultivos varios según la época, el relato que exponemos en las siguientes líneas pretende ser reflejo de sus experiencias y quehaceres diarios, sirviendo tal esfuerzo a propiciar una vuelta a empezar en sus países, económica y profesionalmente, desde un umbral mayor de cero.

Esta pasada semana viajamos a un pueblo del sur de Almería para comprobar como viven y a qué se dedican estas personas que aterrizan o desembarcan en la capital de provincia y emprenden viaje en autobús a variados pueblos de la comarca, principalmente del interior, dado que el verano es corto y el invierno demasiado largo como para bastar para su subsistencia con el salario que en verano el sector de la hostelería les proporciona.

chico3Gregorio nació en Perú y hace seis años viajó a España en busca de un futuro para sus dos hijos que quedaron con sus abuelos. No viajó sólo, le acompañó su esposa para hacer menos dura y amarga su andadura por tierra extraña. Tras experiencias fallidas en Madrid, decidió trasladarse allí donde el sector agrícola requería de su mano de obra, y así fue como terminó viviendo en Almería, destino de nuestro viaje.

Para la plantación y recogida de frutos se necesita de mano de obra joven y ágil que trabaje en el campo mientras las familias se encargan de venderla en los mercados y en lonjas de toda España. Esta es la labor que desempeña desde hace seis años Gregorio para una familia de la localidad, que junto a él da trabajo a dos inmigrantes más que se esfuerzan en la mejora de los cultivos y aumento de las partidas.

Hablamos con su contratista, hijo y nieto de agricultores que desde siempre se ha dedicado al cultivo de tierras. Solo le bastaron cinco minutos viendo trabajar a nuestro protagonista para contratarlo. La mujer de Gregorio se llama María y trabaja en uno de los almacenes que se dedican al empaquetado de frutas y su ordenación en cajas a las afueras del pueblo. María nos comentó lo contenta que estaba de contar con un trabajo estable y poder mantener así a su familia, junto con su marido. Pero añadió, “no es nuestro trabajo ideal ni el que veníamos desempeñando en nuestros países, pero es lo en estos momentos precisa de mano de obra”. Nos contaba que muchos días acababa más tarde de lo establecido en el contrato debido a la acumulación de trabajo de la empresa para la que trabajaba, pero que ninguna se atrevía a reivindicar unos derechos que les pertenecían pero que, inevitablemente, quedaban ensombrecidos por su condición de inmigrante.

arrollo1Empezaba su jornada a las siete de la mañana, como su marido, y el pasado martes decidimos acompañarle a su puesto de trabajo. María iba a en bicicleta, dado que se encontraba a tres kilómetros de su casa y la carencia de transporte público. La carretera por donde nos debíamos abrir paso era peligrosa debido a la poca luminosidad. Nada más llegar, María se situaba a uno de los lados de una especie de maquinaria que contaba con varios procesos y su cometido consistía en colocarse en un lateral de una especie de túnel a la altura de la cintura de donde María recogía la siembra que ese día correspondiera, y la trasladaba a cajas según su tamaño. Hasta ahí parecía un trabajo más o menos fácil, la dificultad recaía en posicionar estas cajas en filas apiladas para su posterior traslado a los camiones, y es que, tal actividad suponía cargar con un peso que superaba los 20 kg. Permanecimos con ella hasta las doce del mediodía, momento que María aprovechó para tomar su almuerzo y nosotros para nuestro regreso al pueblo. Tres cuartas partes de las mujeres que trabajaban codo con codo con María eran inmigrantes, de nacionalidad marroquí y de Latinoamérica sobretodo.

Gregorio, por su parte, trabajaba en contacto directo con la tierra, lo cual suponía pasar mucho calor en verano y mucho frío en invierno. “Al principio me costó mucho, físicamente hablando, el que mi cuerpo se adecuara a un trabajo tan duro al cual no me había dedicado nunca”, no obstante Gregorio nos comentó que le gustaba mucho su trabajo, que pese al esfuerzo físico que entrañaba había aprendido mucho en su desempeño y que no descartaba el dedicarse a ello a su regreso.

tomates2Esta es la realidad de muchas familias que trabajan duramente en nuestro país para garantizar una mejor situación a sus familias. La mayoría de los trabajos que quedan vacantes para su ocupación por inmigrantes son los relacionados con la construcción, la agricultura y la hostelería. En la comarca almeriense es la agricultura lo que más trabajos proporciona a los inmigrantes debido a que los nacionales prefieren dedicarse a otras tareas menos laboriosas y duras.

 Nuestros bisabuelos y abuelos se dedicaban principalmente al cultivo de las tierras pues era la vía que servía de sustento a las familias, pero parece ser que hoy da vergüenza reconocer que alguien es agricultor porque se considera un trabajo vulgar propio de personas de un status inferior. En época de crisis todo se ve con otros ojos.

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